Nuestra interrogante:
¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
Encontramos un conflicto cognitivo en el que tenemos una serie de esquemas a movilizarse en pos de su reorganización (en este caso las trivialidades), misma que sirva al propósito de comprender y resolver la nueva situación. Por lo que se quiere una situación problemática que desencadene el movimiento. Esta sería la justificación de esta serie de preguntas simples. La respuesta clara es que el aprendizaje no puede medirse ni observarse de forma tan trivial sin embargo ha servido como ejercicio efectivo ya que los puntos de discusión aquí encontrados nos permiten comprender mejor cuatro aspectos: el aprendizaje mismo, las competencias, el aprendizaje significativo y el aprendizaje situado.
Se debe hacer un análisis del aprendizaje con énfasis en la identidad personal y el proceso de transformación del sujeto.
Al aprender, el ser humano está optando por una forma concreta de apropiación de la realidad, del mundo, sí almacena datos pero el ser humano aprende significativamente sólo aquello que percibe como necesario para la sobrevivencia o el desarrollo del sí mismo, pero también aprende los contenidos nuevos que pueden ser asimilados a los viejos, dentro, siempre, de la estructura cognitiva del sujeto; siempre y cuando no se descarte el poder cognitivo del aprendizaje en aras de darle significatividad.
El aprendizaje no solo puede producirse en la acción aunque así lo maneja la noción de aprendizaje situado, sino también en las posibilidades reales del estudiante y en sus intereses personales (consideradas dimensiones intrapsicológicas). No es el lugar, ni la actividad, sino la acción humana en su complejidad. Incluyendo el estado emocional del estudiante, sus afectos y pasiones (la energétique de Piaget).
El aprendizaje puede entenderse como una apropiación de la realidad que el sujeto asimila transformándose a sí mismo; acomodándose al mismo tiempo que asimila, se construye a sí mismo.
El término Competencia entre otras acepciones puede ser entendido como la capacidad de actuar apoyada en conocimientos, los cuales son representaciones de la realidad que hemos construido y recopilado por experiencias y formación. No es un patrón de comportamiento operativo, sino que incluye el pensamiento y la reflexión humanas. Es una compleja estructura de conocimientos, actitudes, valores y habilidades necesarios para el desempeño en situaciones específicas.
Un capacitador organiza los conocimientos y no el discurso, su pericia consiste en sugerir y hacer trabajar los vínculos entre los saberes y las situaciones concretas;
es un maestro que facilita que el estudiante se vuelva capaz de enfrentar una situación en un proceso que incluya un movimiento continuo de la memorización a la significación y del discurso al descubrimiento. No debe ignorarse el lenguaje ya que el aprendizaje verbal basado en la recepción no tiene que ser necesariamente memorista o pasivo (como suele ocurrir con tanta frecuencia en la práctica educativa) y tampoco que el aprendizaje basado en el descubrimiento también puede ser de naturaleza memorista, como suele ocurrir en la mayoría de las aulas.
La función primordial del maestro es escuchar al estudiante y responder a sus necesidades desde lo que él como profesional ya ha asimilado o construído.; crea condiciones en el aula que ayuden o no amenacen la estructura de lo que se es y que permitan su integración a conocimientos anteriores. El maestro (facilitador o mediador) favorece el descubrimiento de sus intereses auténticos.
Algo que considero muy importante es que al aprender, el ser humano se transforma, si no fuera así, la evolución y la civilización no se explicarían.
