viernes, 12 de diciembre de 2008

Mi confrontación con la docencia

MI CONFRONTACION CON LA  DOCENCIA.

 

Como les comenté anteriormente yo estudié la carrera de Química Farmacéutica Bióloga con especialidad en Tecnología de Alimentos en la Universidad La Salle.  Por el tipo de profesión por supuesto yo tenía aspiraciones de ser una gran científica primero, y después tener un trabajo muy bien remunerado en alguna compañía del ramo.  Sin embargo, también visualizaba la posibilidad de ser catedrático ya que desde la preparatoria había tenido experiencias enseñando a mis compañeros.

Al terminar la carrera, mientras obtenía el título comencé a trabajar como coordinadora de Laboratorios en la Universidad Simón Bolívar y aunque allí mi trabajo no era como docente, tenía relación con alumnos y maestros.  En ese mismo año (1985) empecé a dar clases particulares de Física, Química y Matemáticas ya que mis familiares siempre me recomendaban y es que en realidad tenía buena fama por mis buenas calificaciones.  Puede decirse que allí comenzó mi trabajo como docente de manera informal.

Sin embargo, debido a mis hobbies, ingresé a la Escuela Nacional de Música de la UNAM para estudiar la carrera de Educación Musical.  Allí comencé a darme cuenta de lo que es la pedagogía y lo que significa ser un buen maestro.  Recuerdo haber tomado un curso con un Maestro lindísimo y grande de edad (se llamaba Pierre) que había sido discípulo de Jean Piaget.  Conocí personas que me motivaron a insertarme en el mundo de la docencia.

En 1987 me solicitaron como sustituto de una maestra y en realidad a partir de entonces empecé a laborar como docente en educación media superior.  En realidad era una escuela particular (U. La Salle) y mi contrato era como “catedrático” por lo que esa era mi postura: yo poseedora de conocimientos y vertiéndolos en mis alumnos.  Por otro lado allí mismo empezó para mí la confrontación entre los métodos para enseñar una materia científica apoyados en cursos de didáctica y dinámica de grupos, y los métodos para enseñar un arte como la música.   Creo que allí también comenzó mi verdadera formación ya que me estaban dando las bases y yo ya estaba practicándolo.

Mi encuentro ante los grupos de Preparatoria, dado que eran grupos de varones únicamente, muy numerosos (50 alumnos por grupo aproximadamente), aunado a que yo era muy joven (de hecho mi hermano estudiaba allí)  fue un poco complicado pero al mismo tiempo fue una presión para que yo reaccionara y sacara adelante a mis grupos (que para empezar eran 5).   Por supuesto tuve muchos tropiezos pero en general salía muy satisfecha de mi trabajo porque me sentía una buena maestra.

Ser maestra era motivante pero también no faltaba quien hiciera el comentario de que entonces para que había estudiado tanto, o no faltaba el alumno que decía que porqué no estaba ejerciendo mi carrera, y lo peor: lo primero que me enfrenté al ser maestra fue encontrarme con maestros que llevaban muchos años trabajando y que me decían que para qué hacía tanto esfuerzo para elaborar mis clases, que nadie lo valoraría, que nadie lo pagaba, que siguiera sus “sabios consejos”….en fin, el panorama que pintaban otros docentes no era maravilloso.   

Estuve así 5 años y como docente de Preparatoria yo sentía que era mi responsabilidad conseguir que cada vez más estudiantes optaran por las carreras científicas o mejor, las químico-biológicas.  Mi éxito consistía en  hacerles mas atractiva una carrera así pero yo estaba demostrando, sin querer, que con esta carrera iban a “terminar siendo” maestros.   Entonces opté por probarme en la Industria (lo hice por aprox. 3 años) pero mis prioridades cambiaron cuando tuve a mi hijo y a pesar de que me iba bien tuve que dejar la industria y a buscar otros trabajos.  

Es cuando me doy cuenta que si la vida te lleva por ciertos caminos por algo pasa: entre otros trabajos estuve en Compañías de regularización académica o de educación a distancia, es decir, siempre algo que ver con la Educación.    En regularización, que es principalmente preparatoria abierta, me enfrenté a nuevos  retos, como enseñar a adultos que solo quieren cubrir un certificado.   Creo que volví a sentir la motivación que me causa el superar los retos y ser capaz de ayudar a cualquier alumno (sea  un trabajador adulto, ama de casa, joven problemático, etc.) a cumplir con su objetivo.

Posteriormente, en la búsqueda de una mejor posición económica, cambié de lugares de trabajo (otra escuela particular  y en Colegio de Bachilleres).  Hasta la fecha en que llevo 3 años en Sistema Conalep y en donde constantemente estoy retomando mis experiencias siempre con la misma conclusión: para mí la docencia es una Vocación.  Cada día que pasa le encuentro más sentido al relacionarme con alumnos que tienen puestas algunas expectativas en mi docencia y esperan mucho de mí como persona.

Las satisfacciones que he encontrado varían desde la de ver a algún colega Químico que una vez fue mi alumno y me recuerda con cariño, hasta el día a día en que algún alumno del cual apenas sé su nombre, se acerca y me cuenta algo que siente como muy suyo, ya sea algo muy personal, o una simple muestra de cariño.    Con este ejercicio la verdad es que me vienen muchos recuerdos dulces con personas que han sido mis alumnos y que sería lindo saber algo de su vida.   No me alcanzarían las hojas para recordar nombres, situaciones, lugares, anécdotas que ahora pasan por mi mente como si fuera una película en “rewind”  y que me tienen ahorita con una sonrisa.

Y como estoy contenta, quisiera acordarme menos de las insatisfacciones:  hay alumnos que no les llegas a tocar ni el corazón, ni siquiera la punta de la pestaña;  hay alumnos que buscaron la forma de molestarte incluso hasta de querer desprestigiarte (gracias a Dios no lo lograron), hay compañeros de trabajo que no soportan la competencia y menos los cambios y también hay instituciones en las que no puedes confiar desde el punto de vista laboral.  Creo que la peor insatisfacción es que todavía no veo cómo la labor de un docente puede ser bien retribuida y bien remunerada.  Creo que en ese sentido falta mucha labor de índole cultural y política. 

 

 

 

 

 

 

1 comentario:

  1. Es fascinante por los lugares que nos lleva la vida, y como dices es por algo, me parece fascinante el proceso que llevaste en la docencia, se me hacen tan diferentes la química y la música y sin embargo tan compatibles y sobre todo en el reto de poder enseñar ambas disciplinas, como dices se nota que tienes vocación y también preferencia por los adolescentes, lo cual no es casual, la mayoría de los que estamos en este nivel escolar tenemos una fuerte conexión con la etapa adolescente, lo que nos hace empáticos con ellos, aunque algunos no sepan como poder contactarse con esa juventud cambiante y a la vez, tan parecida en los sueños: de ser diferente y cambiar el mundo, e inquietudes: de ser o no ser, de buscar la identidad, propios de la edad.
    Saludos
    Patricia Ramírez

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